domingo, 18 de noviembre de 2012

Hubo un gran violinista llamado Paganini. Algunos decían que era una persona extraña. Otros, que había en él algo sobrenatural. Las notas mágicas que salían de su violín tenían un sonido diferente, y por eso nadie quería perder la oportunidad de verlo tocar.
Una noche, el escenario estaba repleto de admiradores preparados para recibirlo. La orquesta entró y fue aplaudida. El directo entró y recibió una gran ovación. Pero cuando la figura de Paganini surgió, triunfante, el publico deliro. El violinista se puso el instrumento en el hombre, y lo que siguió fue indescriptible: blancas y negras, fusas y semifusas, corcheas y semicorcheas parecían tener alas y volar al toque de aquellos dedos encantados.
De repente, un sonido extraño interrumpió el ensueño de la plateada: una de las cuerdas del violín de Paganini se había roto. El director paró. La orquesta se callo. El publico estaba en suspenso. Pero Paganini no se detuvo. Mirando su partitura, continuó extrayendo sonidos deliciosos de su violín atrofiado. El director y la orquesta, admirados, volvieron a tocar.
Cuando el publico se tranquilizo, de repente otro sonido perturbador atrajo su atención  Otra cuerda del violín se rompió. El director y la orquesta pararon de nuevo, mas Paganini continuo cono si nada hubiera ocurrido. Impresionados, los músicos volvieron a tocar.
Pero el publico no podía imaginar lo que iba a ocurrir a continuación  Todos los asistentes asombrados gritaron ''¡oohhh!'' que retumbó por la sala: otra cuerda del violín se había roto. El director y la orquesta se detuvieron. La respiración del publico cesó. Pero Paganini seguía: como un contorsionista musical, arrancaba todos los sonidos que le quedaba al destruido violín. El director, embelesado, se animo, y la orquesta volvió a tocar con mayor entusiasmo. El publico iba del silencio a la euforia, de la inercia al delirio.
Paganini alcanzo la gloria, y su nombre corrió a través del tiempo. No fue apenas un violinista genial, sino el símbolo del profesional que continua adelante aun ante lo imposible.

Cuando todo parece derrumbarse, démonos una oportunidad y sigamos adelante; despertemos al Paganini que existe en nuestro interior. La celebridad es el arte de continuar donde otros resuelven parar.

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